Tu amado desierto de nadas
no aprendió a saciar mis ganas,
árido sabor a un mañana
sin mañana
tienen tus últimos besos
que el relinchar de mis crines
advierten otra partida,
sorteando vacíos de mi piel
que llegarán
apenas comience
a alejarme de ti.
Tu lecho acunó mi sed
la que no reconocí
hasta ser
hasta beber en ti
mi perennidad.
Puedo divisar a lo lejos
noches sin noches
arañando tu recuerdo
esculpiendo tu abrazo
en mi deseo,
añorando regresar
sin haber partido...
¿Debo construir el último beso?
No lo sé
Pero puedo convencer
a mi infinita memoria
que tus ojos de amor eterno
pueden descansar
para siempre en mi silencio
y tal vez me convierta
en arquitecta de otro
adiós imperfecto...
Dayana, si queres saber lo que senti al leer tu poema, puedo resumirte que de tinta usaste la sangre de un corazon tierno, apasionado y romantico que le inspiro a tu ser a escribirlo. Felicidades mujer, tu poema es bello y profundo, no dejes de escribir.
ResponderEliminarIrina